Antes de tenerte te perdí,
perdí tu fe, tu vida,
tus sueños a colores;
perdí casi todo lo que había,
no en ti, en mí misma.
Perdí la oportunidad
de conversarte,
de alumbrar tus pasos,
de cargar en mi turno tus pesares,
de soñar a tu lado y confortarte.
Extravié el camino
a la luz de tus palabras,
las sonrisas animadas,
perdí el ensueño, tu paz,
tu vida y tu aliento.
Perdí tu alma,
tus noches solitarias,
tus poesías y palabras,
tu almohada, tu sangre,
tu entereza y tus miradas.
Antes de besarte te sentí,
llena de paciencia
te observaba,
llena de tu luz te escuchaba
y en las sombras te perdí.
Soñaba con tu piel y,
mientras te perdía,
perdía más de ti;
naufragando en tu partida,
llena de angustia te perdía.
Perdí tus emociones,
los años en la espera,
todas tus condiciones,
las ganas de luchar
por tus ávidas pasiones.
Te espero aún,
en este lado de mi mundo;
aunque perdí tu amor,
que creo nunca tuve,
no pierdo la esperanza.
viernes, 7 de agosto de 2009
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