domingo, 30 de agosto de 2009

LO INEXISTENTE

Estoy aquí, suplicando por lo que nunca tuve,
diciendo palabras que nunca dije,
guardando besos que nunca di…
sigo mirando al horizonte,
tratando de desencadenar tus palmas,
abrazando tu presente.
Deja que te cuente mis historias,
que ame de tu cuerpo los poblados,
que pruebe sin descanso el hechizo de tus labios,
comparte el fuego de las brasas que dejas a tu paso,
intenta querer de mí, más que el deseo otorgado.
Sustenta este amor que he presentido,
descuelga de tu armario las caricias
y entrégate a mis ruegos con sonrisas;
sólo busco amar de ti lo que permitas,
entregarte sin temor y sin reservas
lo que estalla en mi mente, en mi cuerpo, en mi vida.
No permitas que las sombras te destruyan;
ahora sé que hay más y mejores caminos que el mío,
pero déjame decirte que nunca habrá alguien
que te ame como he amado tu presencia,
aún siendo ausencia en la distancia,
aún siendo espejismo en la penumbra.
No me ames, sólo escucha mis palabras,
te dirán lo que deseas; no pretendas que suplique,
eres ajeno y de mis labios no tendrás
nunca más una palabra que te indique
que pido tu abandono hacia los tuyos.
He acortado las distancias, estoy aquí de frente a ti,
observando tu vida, tus virtudes y no encuentro lo que dices;
creo que eres tú el que destruye lo que te ama,
el que obtiene, de la buena tierra, hierbas malas.
Si aún después de conocerme, de tocar mi piel,
de escucharme, no deseas amarme, trataré de partir,
alma mía, buscando la luz al otro lado,
donde aún hay alguien esperando de mis manos las caricias;
dejando atrás para siempre lo que nunca fue, lo inexistente.

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